4/10/07

EDUCACION: ASI NOS VA



“Los abismos entre las clases sociales, entre las desigualdades, entre las injusticias, se pueden llenar de dos formas: una con muerte, escombros y sangre; la otra con educación, libros y cultura”


D. F. Sarmiento.


Basados en esta opinión es que vamos a intentar separar lo estructural de lo formal, a no detenernos ni en la anécdota, ni en el caso puntual, ni en lo coyuntural. Si el problema es estructural, todo lo que no atienda a lo estructural es un ejercicio bizantino.


Los países no tienen una buena educación porque son importantes, sino que son importantes porque previamente han tenido una buena educación que - entre otras cosas- hace que se comparta un sistema de valores.


La educación no es acto, es proceso. Debe estar a cargo de docentes, hasta donde el grado de especialización lo permita. Un maestro es un trabajador de la educación; pero un trabajador de la educación no es - necesariamente – un maestro.


Saber es condición necesaria pero no suficiente para enseñar


El docente debe formar a la persona, inculcarle el sentido de la solidaridad, de la ética, de la decencia, del vivir en comunidad. El docente debe enseñar a dudar, a aprehender, a conocer, a cuestionar, a discernir. Debe enseñar a ser, más que a parecer; a saber, más que a conocer; a crear más que a consumir.


Debe estimular para ser bueno (cuando entraba a mi escuela primaria me recibía un pizarrón con la frase “niño se bueno como el sándalo que perfuma hasta al hacha que lo hiere”) debe preparar gobernantes.......


Sí, gobernantes de sí mismos, y con el tiempo que queda, enseñar a sumar.


Los docentes son producto del normalismo, no se puede ser maestro sin haber pasado un buen tiempo aprendiendo de los niños, ergo debe volverse a la escuela normal como generadora de docentes, si queremos enseñar a ser diferentes, no desiguales; ambiciosos, no arrogantes; entusiastas, no fanáticos; sinceros, no pedantes; tolerantes, no flojos; firmes, no rígidos; es decir si queremos transmitir, además de conocimientos, valores. Si después el docente quiere ser universitario, mejor, y si llega a premio nobel, mejor aún, pero la base ha sido y no podrá dejar de serlo, la escuela normal, donde se aprende a interesarse tanto en el otro, como para enseñarle.


Por algo Sarmiento comenzó su ciclópea tarea importando maestros, y por algo se encontró con su enemigo Urquiza cuando hablando de la difusión de las luces, sólo hablaban de escuelas normales, tema en el que urquiza había avanzado cuando sarmiento rondaba los quince años de edad.


Ya en 1849 en ocasión de la creación de la escuela de preceptores se escribía: las escuelas normales son el medio indispensable para dar unidad a la educación del pueblo y para popularizar la ciencia de la educación.


Hay instituciones que son formativas, que preparan para dar testimonio. Así como un chico de 12 años ingresa a un liceo y comienza a vivir como un militar, otro al seminario y comienza a vivir como un sacerdote, así un chico de 12 años que ingresa a la escuela normal comienza a vivir como un maestro, en todos los casos – con las excepciones de rutina – la inmersión total hará que progrese o desista.


Mientras en Argentina se siga pensando que Estado y gobierno son casi la misma cosa, no queda otro remedio que lograr toda la descentralización que sea posible dentro de la centralización que sea necesaria, dando la mayor autonomía que se pueda a la gestión económica.


La gestión curricular, por el contrario, debe lograr la unidad en la diversidad, unidad que no debemos confundir con uniformidad, producto de la imposición de un único patrón cultural. Debe ser nacional y federal - con el actual déficit de identidad nacional nos alcanza y nos sobra, no precisamos ni un poquito más - lo local y lo informativo ya está dado por la educación asistemática. Eso sí, no confundir nacional con enciclopédica.


Esperamos de la escuela tal variedad de resultados, salud, nutrición, cambios de conductas, desarrollo social, emocional, afectivo, etc. Que no prosperarían ni en situaciones ideales.


Lo importante es ponernos de acuerdo sobre el modelo de éxito. Decía Séneca que quien no sabe a que puerto se dirige, nunca encontrará vientos favorables. Todos los países desarrollados tienen un modelo de éxito, una identidad positiva. Lo demás son herramientas, medios y no fines.


Jamás acertaremos con el cómo, mientras ignoremos el para qué.


Nuestro país debe resolver antes de otra cosa, para qué va a educar, debe ponerse de acuerdo con un modelo de país que permita desarrollar una identidad positiva.


¿Vamos a educar para ser individuo o para ser persona?
¿Vamos a educar para ser adecuados o para ser libres?
¿Vamos a educar para el éxito o para la felicidad?
¿Vamos a educar para una identidad preestablecida o para enriquecer la realidad?
¿Vamos a educar para hacer dinero en tiempo record o para insertarse en la realidad socio laboral?
¿Vamos a educar para producir y consumir o para crear?
¿Vamos a educar para el pragmatismo o para compartir un sistema de valores ?
¿Vamos a educar para el individualismo o para la solidaridad ?
¿Vamos a educar para parecer o para ser?
¿Vamos a educar para conocer o para saber?
¿Vamos a educar para los brillos o para los tonos?
¿Vamos a educar para reaccionar o para accionar?
¿Vamos a educar para la clonación o para la originalidad ?
¿Vamos a educar para entender o para comprender?
¿Vamos a educar para la uniformidad o para la unidad en la diversidad ?
¿Vamos a educar para formar recursos humanos o para formar seres humanos ?


Recién cuando tengamos resueltos estos interrogantes, podremos intentar la forma de concretar los postulados que hayamos elegido, de lo contrario seguiremos discutiendo la ruta a seguir, ignorando el destino al que queremos arribar.

Así nos va.


Osvaldo Argentino Díaz de Souza
Rotary Internacional
Junio 2005

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