La tecnología y la deshumanización
Yo detesto ver como cada día son más los que dependen absolutamente de la onda tecnológica dejando a un lado el ser humanos para convertirse en casi robots. Yo tengo un chip diferente, uno viejo.
Las personas ahora todo lo hacen por twitter, facebook o por correo electrónico. De los tiempos de tarjetas y cartas de papel, pasamos a emails y hemos terminado, lamentablemente en twitter y facebook hasta para decir que amamos. ¡Que pena!
Me resisto a pensar que la tecnología pueda acabar con lo rico que es dar un abrazo, mirar a los ojos y decir te amo o abrir un sobre con una tarjeta escrita con el puño y letra de quien nos quiere. Un gracias electrónico, no es ni remotamente parecido a mínimo escucharlo de alguien que de verdad sabe agradecer.
Me resisto a ser de esas personas que prefieren dejar un mensaje en facebook o en twitter antes que como mínimo levantar el teléfono para escuchar la voz de quien se aprecia, quiere o ama; porque una cosa es la frialdad de un servicio de mensajería y otra muy diferente cuando puedes, como mínimo, escuchar la respiración o emoción con que una persona te dice un gracias, un te amo o te manda al carajo. No, no se equivoque. Sí creo en que hay relaciones que nacen cibernéticamente y terminan en hermosas parejas que verlos juntos da envidia de la buena por los felices que son. A lo que me refiero es al día a día. A que ocasiones como el día del amor, un cumpleaños o una fecha especial sea sustituido un abrazo o una llamada telefónica por un mensaje en facebook, por ejemplo.
No puedo ser parte de esa comparsa de personas que se están deshumanizando. No puedo ni quiero dejar de hacer una llamada, enviar una tarjeta de papel con un mensaje escrito por mí, mirar a los ojos y decir te amo, o simplemente dar un beso y abrazo caluroso.
El amor, la amistad, la lealtad ni el afecto tienen códigos de barra.

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